Cine/Animé: Penguin’s Memory: Shiawase Monogatari (1985, por Shinji Kimura)

Una de las mayores satisfacciones que me pueden acontecer como seguidor del mundo de la animación japonesa a mis 35 años y después de ver cientos de producciones es que de un día para otro aparezca de manera repentina una obra audiovisual que casi nadie había oído escuchar al respecto y que, gracias al amor del internet, se termina convirtiendo tres décadas posteriores en una de las más memorables películas de animé que he visto en los últimos años.

Y al pensar que hablamos de los años ochenta de seguro uno podría sacar la conclusión automática que voy a hablar de una película de corte cyberpunk, de ciencia ficción o de comedia romántica, que para muchos es la era dorada de esos géneros en el animé, pero la verdad es que jamás habría puesto las manos al fuego por apostar que una de mis películas predilectas actuales de esa era viene directo de un pingüino kawaiien el contexto más serio, dramático e inspirado en películas Hollywoodenses ganadoras del Oscar posible.

¿Parodia de elementos ya conocidos? tal vez, pero con pingüinos todo queda mejor. Continuar leyendo

Cine: Won’t You Be My Neighbor? (2018, por Morgan Neville)

Puede parecer súper extraño empezar mi primera entrada sobre cine en Hanagumi 2.0 con una película que trata de un individuo del cual no tenía el más mínimo conocimiento de su existencia hasta solamente el año pasado. Algunos incluso encontrarán exótico que inaugure esta sección con un documental, en especial si tomamos en consideración que mi ignorancia frente al tema radica por el hecho que el protagonista de este docu se transformó en una leyenda en Estados Unidos por un programa de televisión infantil que empezó en los años sesenta, que nunca fue doblado ni transmitido en Chile y, por lo que tengo entendido, en ninguna parte de América Latina (aunque podría estar equivocado). Más extrañeza podría producir el hecho que estoy escribiendo sobre un hombre que evidentemente confesaba un cristianismo exacerbado para la vista de muchos, algo que a nivel personal siempre me produce rechazo.

Es por todos estos elementos citados que Won’t You Be My Neighbor? fue una de mis mayores sorpresas de este año ya que, a pesar de no compartir todas las ideas y creencias expresadas, terminé transformándome en otra víctima más del cursi pero radiante amor y generosidad incondicional que Fred Rogers entregaba al mundo, a pesar de no haber visto siquiera un solo episodio de su programa. Continuar leyendo